Exposición Vestidos de asturiano

VESTIDOS DE ASTURIANOS. El traje regional en la colección fotográfica del Muséu del Pueblu d’Asturies (1860-2010)

En el siglo XIX la burguesía europea crea el traje regional, que es una idealización de la forma de vestir de las clases populares, especialmente de los campesinos. Asturias cuenta con tempranos ejemplos fotográficos de esta moda.

150 años después seguimos vistiéndonos de asturianos, pero desde entonces cada generación ha reinventado el traje regional según la forma de pensar y la moda de cada momento.

Esta exposición recorre la evolución del traje regional asturiano a través de la colección fotográfica del Muséu del Pueblu d’Asturies.

La desaparición de la indumentaria tradicional asturiana es progresiva y se debe a la creciente influencia que ejerce el mundo urbano sobre la Asturias rural en la segunda mitad del siglo XIX.

Los hombres de las clases medias y obreras son los primeros en abandonar el traje tradicional de calzón corto, chaleco, faja y montera picona. Hacia 1880 apenas se usa.

Las mujeres del campo van adoptando las nuevas modas urbanas, pero conservan el estilo del traje tradicional: faldas con vuelo, mantones sobre los hombros y cabezas cubiertas con pañuelos.

Pese a este proceso de pérdida, algunas prendas del traje tradicional se mantienen en uso hasta bien entrado el siglo XX.

A comienzos del siglo XX, la moda del traje regional cala en las clases populares, que empiezan a usarlo en sus celebraciones festivas.

El traje regional será muy empleado en una de las manifestaciones más arraigadas de la religiosidad popular: la ofrenda del ramu. La costumbre de vestirse para el ramu se extendió por Asturias, creándose variantes locales del traje regional, como el “traje de aldeana” de Llanes y Cabrales, y el “traje de Cabranes”.

A medida que la fotografía se hace más accesible, se generaliza entre las clases medias y populares el retrato luciendo el traje regional.

En estos retratos aparecen mayoritariamente mujeres y niños, que representan escenas idealizadas de ambiente campesino con los elementos considerados representativos del campo asturiano: aperos de labranza, útiles de cocina e instrumentos musicales como la gaita y la pandereta.

A comienzos del siglo XX se crean los primeros grupos folklóricos, que recrean los bailes tradicionales y representan obras de teatro costumbrista ataviados con el traje regional. Miembros de la realeza y otros visitantes ilustres son agasajados por estos grupos en susviajes a Asturias.

Un ejemplo de traje para bailar es el “traje de vaqueiro”, diseñado para el grupo de Rogelia Gayo conmotivo de su asistencia a la boda de Alfonso XIII en 1906.

Los gaiteros eran los músicos principales de la fiesta y ya en el siglo XIX comenzaron a usar el traje regional, favoreciendo su difusión.

Tras la Guerra Civil, el Estado asume la difusión del folklore musical, a través de la Sección Femenina de la Falange Española y la Obra Sindical Educación y Descanso del Ministerio de Trabajo. Estas organizaciones crean una red de grupos de baile, los “Coros y Danzas”, y diseñan su propio traje regional buscando la uniformidad de los tejidos, colores y cortes. Así nace el traje regional característico de los años sesenta y setenta, ya muy alejado de la indumentaria tradicional.

Pese a la estandarización del vestuario de los Grupos de Coros y Danzas, se mantienen vivas algunas variantes, como el “traje de vaqueiro” y el “traje de aldeana” de Llanes.

En 1977 desaparece la Sección Femenina. La divulgación del folklore pasa a una nueva generación que, poco a poco, abandona el concepto de traje regional para recuperar la indumentaria tradicional histórica, tal como era en el siglo XIX.

Para reproducir fielmente esta indumentaria tradicional se utilizan prendas antiguas, fotografías, pinturas, grabados y documentos escritos. Estas recreaciones son el vestuario que usan los grupos de baile y las bandas de gaitas de nuestro tiempo.

Las tarjetas postales aparecen a finales del siglo XIX. Sus temas suelen ser paisajes, calles y plazas, pueblos, monumentos y tradiciones populares.

Desde comienzos del siglo XX, las escenas que recrean costumbres se repetirán, permitiendo conocer a través de ellas la evolución del traje regional hasta nuestros días.

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